Los drakkars vikingos





En lo que a navegación se refiere, los vikingos han sido el pueblo más adelantado y no cabe duda de que el éxito de sus expediciones era debido a sus embarcaciones y a sus conocimientos navales. Eran prácticamente desconocidos hasta el año 793, cuando presentaron sus credenciales atacando el monasterio de Lindisfarne al este de Inglaterra. A partir de entonces se convirtieron en el terror de Europa.

Aunque disponían de varios tipos de embarcaciones, según estuviesen destinadas a una tarea u otra, el barco vikingo por excelencia es el drakkar.
La palabra “drakkar” no es de origen escandinavo, sino que proviene de un antiguo término islandés que significaba “dragón”. La palabra escandinava para designar a estos barcos sería “knörr”. A las embarcaciones se las llamaba así porque solían adornar el mascarón de proa con la talla de una cabeza de dragón, probablemente con la intención de parecer más fieros ante sus enemigos.

El drakkar data del período comprendido entre los años 700 y 1000. Fue utilizada para realizar incursiones, tanto costeras como de interior.

Los drakkars vikingos eran los barcos más veloces, más resistentes y mejor preparados para surcar el océano. Además de eso, los vikingos estudiaron las fuerzas del viento y no tenían rival a la hora de maniobrar con la embarcación. Se orientaban con mucha precisión sin brújula. Probablemente establecían la latitud por la posición del sol, la luna y las estrellas. Navegaban cerca de la costa, atentos a las señales de tierra. Un timonel veterano se ocupaba de marcar el rumbo. Observaban islas, nubes, vuelo de gaviotas, el tamaño y color de las algas. Calculaban la velocidad y las millas recorridas fijándose en su estela y la fuerza con que la roda de la proa iba rompiendo las olas. La borda de las naves era muy baja y el oleaje podía inundarlas con facilidad. La tripulación arriesgaba la vida en cada tormenta. Los que fallecían durante el viaje eran arrojados al mar.

Un barco de este tipo podía avanzar a una velocidad de seis nudos transportando una carga de 40 toneladas. El mástil no iba sujeto rígidamente en el casco, sino que podía moverse o ser abatido si el barco necesitaba ser arrastrado por tierra con ayuda de troncos. La quilla, un invento vikingo introducido en el siglo VII, proporcionaba estabilidad y maniobrabilidad en las corrientes rápidas. En las calmas o con viento en contra, los tripulantes empuñaban los remos.

Al mando del astillero siempre había un constructor-jefe que estaba al mando de una cuadrilla de obreros. Los barcos se construían sobre unas gradas que siempre se dejaban colocadas al finalizar, seguramente para utilizarlas en la construcción de otros barcos. Los obreros más especializados eran los que trabajaban en la quilla, en la proa y en la popa. Una quilla mal cortada podía afectar seriamente tanto al peso de la nave como a su resistencia. Para la quilla hacía falta un tronco de madera bien derecho, mientras que para el costillar venía mejor una madera que tuviera las vetas un poco curvadas.


Construcción de embarcaciones vikingas
Casi todos los drakkars eran construidos sin utilizar cuadernas, superponiendo planchas de madera; para tapar las juntas de unión entre las planchas se utilizaba musgo impregnado con brea. La artesanía de la embarcación era rica en dibujos y formas, lo que le daba un original toque escandinavo. Se sabe que ha habido drakkars de más de cuarenta remos por banda. No tenían cubiertas y sí muchas hileras de banquillos de madera en donde remaban. Es sabido que colocaban sus escudos a lo largo de ambas amuras (parte delantera de los costados).

En el siglo VII, además de la quilla, se introdujo el mástil que alzaba una única vela rectangular confeccionada de lana burda o de lino de diversos colores, optando por el negro, blanco, rojo o conjunto de negro-blanco o blanco-rojo.

Todos los elementos de estos navíos fueron el resultado de siglos de observación, lo que permitió ir mejorándolos poco a poco hasta convertirlos en la gran obra de ingeniería vikinga. Los buenos timoneles, con muchos viajes de experiencia, se aprendían de memoria los perfiles de las costas cuando hacían navegación de cabotaje, pero en alta mar tuvieron que echar mano de su capacidad de observación y de aprovechamiento de lo aprendido.

Las viejas sagas cuentan historias acerca de la utilización de cuervos llevados en jaulas: si al soltarlos regresaban pronto, era señal de que no había tierra en las cercanías. Si no regresaban, se seguía la dirección de su vuelo con la seguridad de encontrar tierra.

Cuando llegaba el momento de la botadura del barco, los vikingos tenían una tradición sagrada: amarraban a los prisioneros a los troncos por donde debía deslizarse el navío, de modo que al pasarles el casco por encima, la sangre de sus cuerpos aplastados corría hacia el mar, como ofrenda a los dioses. Consideraban que una dosis de sangre caliente en la quilla de un barco de guerra garantizaba el éxito.

Las principales fuentes para estudiar la navegación vikinga proceden de hallazgos arqueológicos. Los vikingos tenían la costumbre de enterrar a sus jefes en los barcos, por lo que estos hallazgos han permitido a los arqueólogos reconstruir estas embarcaciones.

Drakkars encontrados:

Los drakkars vikingos no usaban nombre propio, por lo que los arqueólogos utilizan el nombre del lugar donde se han hallado para rebautizarlos y así darles una identidad.

Gokstad (Noruega- Fiordo de Oslo) Creado entre los siglos IX y X- Drakkar funerario – hallado a finales s.XIX.

Hjortspring (Dinamarca)

Halsnoy (Noruega) Entre los siglos IX y X

Skuldelev (Dinamarca) S.XI

Tune (Noruega- Fiordo de Oslo- Drakkar funerario, hallado a finales S.XIX)

Oseberg (Noruega –Fiordo de Oslo-Construido al estilo de los drakkars funerarios daneses, hallado a fin.s.XIX, datado entre los siglos IX y X)

Roskilde (Fiordo de Roskilde)

Nydam (Sundevend-Dinamarca) Actualmente expuesto en el castillo Gottorp de Schleswig-- 

Holstein (Norte de Alemania-frontera con Dinamarca, tierra de vikingos germano-daneses)





Fuentes:
Amarre
- Los barcos vikingos - Ian Atkinson
- Breve historia de los vikingos - Manuel Velasco

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